El presidente estadounidense, dejó abierta —sin titubeos, pero también sin confirmación— la posibilidad de una invasión terrestre a Venezuela.
“No quiero confirmarlo ni descartarlo. ¿Por qué hablaría de eso con Politico, una publicación tan hostil conmigo?”, dijo, alimentando aún más la tensión que desde hace meses domina el ambiente regional.
El gobierno estadounidense, que desconoce la legitimidad de Maduro y lo acusa de encabezar el llamado Cartel de los Soles, pero Caracas dice se trata de una estrategia para hacerse con su petrpoleo, ha puesto en marcha la operación militar “Lanza del Sur”, con la que asegura combatir el narcotráfico.
Ese último elemento, para la República Bolivariana de Venezuela, representa una amenaza directa de intervención en el país por parte de los Estados Unidos.
La operación ya suma la destrucción de más de veinte embarcaciones y la muerte de más de ochenta personas, calificadas por Washington como “narcoterroristas”, en acciones ampliamente cuestionadas por organismos de derechos humanos y algumos gobiernos, entre ellos la propia Caracas y Bogotá.
“Tenemos la determinación de pelear, de luchar por nuestra libertad… está reforzada hoy, y reforzada con armas”, proclamó, en un mensaje claramente dirigido a Washington.
Aunque Trump y Maduro sostuvieron una conversación telefónica en noviembre —según reportes “cordial” — la tensión entre ambos gobiernos continúa escalando.
Mientras tanto, en la región todos observan, calculan y contienen el aliento, pues cualquier chispa puede tener consecuencias impredecibles en un Caribe cada vez más militarizado y volátil.

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